El aumento del IVA en las clases de natación pone en juego la seguridad de nuestros niños
Como presidente de la Nederlandse Stichting Water- & Zwemveiligheid y propietario de la escuela de natación Zwemschool De Winter Sport, vivo cada día inmerso en el mundo de la enseñanza de la natación. Pero esto va más allá de un compromiso profesional: también soy padre de dos hijas pequeñas, que ya han obtenido varios diplomas de natación. La seguridad acuática no es para mí un concepto abstracto, es una misión personal. Por eso no puedo quedarme callado ante la propuesta de aumentar el IVA de las actividades deportivas —entre ellas las clases de natación— del 9% al 21%. Es una medida que amenaza gravemente el futuro de nuestros niños y el de las escuelas de natación privadas.
La seguridad acuática no es un lujo, es una necesidad vital
En un país como los Países Bajos, rodeado de agua por todas partes, aprender a nadar no es una afición. Es una habilidad que salva vidas. Cada año escuchamos historias sobre ahogamientos, muchas veces de niños pequeños. Estas tragedias pueden evitarse enseñándoles a nadar. Obtener el diploma ABC no es, por tanto, un simple certificado: es una protección frente al peligro. Resulta preocupante que el gobierno, que durante la pandemia de coronavirus todavía calificaba las clases de natación como «esenciales», parezca haber olvidado ahora lo importantes que son para la seguridad de los niños.
Un aumento del IVA en las clases de natación significa, sencillamente, que estas clases se vuelven inasequibles para muchos padres. Las escuelas de natación privadas, responsables de gran parte de la enseñanza de la natación en los Países Bajos, tendrán que repercutir este coste adicional. ¿La consecuencia? Menos niños que asisten a clases de natación. Menos niños que obtienen su diploma. Y, en última instancia, más niños en riesgo de ahogarse.
Las escuelas de natación privadas son la columna vertebral de la enseñanza de la natación
Es importante entender que las escuelas de natación privadas, como la mía, no pueden contar con subvenciones ni apoyo público. Estamos solos ante el reto. Los costes de personal, mantenimiento y energía ya son altos, y en los últimos años apenas hemos logrado soportarlos entre distintas crisis. El aumento del IVA previsto es un golpe más para nosotros como empresarios. Pero lo que más me afecta es el impacto que esto tiene en la seguridad de los niños a los que enseñamos.
No podemos meter a las escuelas de natación privadas en el mismo saco que a otros proveedores deportivos. Aprender a nadar no es un deporte como el fútbol o el tenis. Es una habilidad fundamental, sobre todo en un país lleno de agua. Al imponer a las escuelas de natación privadas las mismas cargas que a otros proveedores deportivos, socavamos su papel crucial para que nuestros niños aprendan a nadar de forma segura. Estos proveedores deberían recibir apoyo, no verse sometidos a más presión.
Por qué este aumento del IVA no es justo
La carga que supone este aumento del IVA golpea de forma desproporcionada a las escuelas de natación privadas. Mientras que las piscinas municipales suelen poder contar con subvenciones, nosotros, como proveedores privados, estamos solos. Nuestros costes son elevados y, sin ningún apoyo público, apenas podemos seguir asumiéndolos. El aumento del IVA amenaza con elevar aún más la barrera económica que muchos padres deben superar para dar clases de natación a sus hijos.
¿Y a quién afecta esto con más dureza? A los niños de familias con menos recursos. Estas familias tendrán que elegir entre el creciente coste de la vida y las clases de natación, con todas las consecuencias que ello conlleva. Corremos el riesgo de que un grupo vulnerable de niños ya no pueda aprender a nadar de forma segura, con lo que el riesgo de ahogamiento no hará más que aumentar.
El apoyo público debe repartirse de forma justa y amplia El sistema actual de apoyo público a la enseñanza de la natación está desequilibrado, porque esa ayuda casi siempre acaba en manos de entidades semicomerciales, como los explotadores de piscinas municipales. Las escuelas de natación privadas, que imparten gran parte de las clases, quedan a menudo fuera del reparto. Esto genera largas listas de espera en las piscinas subvencionadas, mientras que los proveedores privados no reciben el mismo acceso ni el mismo apoyo económico, pese a su papel crucial en la enseñanza de la natación.
El gobierno mira ahora las clases de natación demasiado desde el punto de vista del coste, cuando el foco debería estar en la oferta. Para que las clases de natación sean accesibles a todos los niños, no solo hay que mirar a los proveedores subvencionados, sino a todas las partes que contribuyen a esta enseñanza. Al involucrar también a las piscinas privadas en la solución, la oferta de clases puede crecer y las listas de espera acortarse.
Si el gobierno revisa su política e incluye tanto a los proveedores privados como a los semicomerciales, surgirá un sistema más justo y eficaz. Así todos los niños, independientemente de su situación económica, podrán acceder a las clases de natación y se garantizará la seguridad acuática para todos. Es hora de que el gobierno actúe para corregir esta situación desigual.
Aprender a nadar es esencial
Para poner de relieve la importancia de la seguridad acuática, la Nederlandse Stichting Water- & Zwemveiligheid (NSWZ) envía una carta a todos los miembros del Tweede Kamer y al gobierno. En esta carta hacemos referencia a decisiones anteriores del gobierno durante la pandemia de coronavirus, cuando las clases de natación se consideraron «esenciales», entre otras cosas sobre la base del dictamen OMT 103 de marzo de 2021. En dos ocasiones durante los confinamientos se permitió que las clases de natación continuaran, algo que el gobierno reconoció como necesario para que los niños aprendieran a nadar de forma segura. También una sentencia judicial confirmó que aprender a nadar no es una actividad deportiva ordinaria, sino una forma de enseñanza esencial. Este reconocimiento no puede ignorarse sin más.
El aumento del IVA previsto, del 9% al 21%, pone bajo presión este servicio crucial, con el resultado de que las clases de natación se vuelven inasequibles para muchas familias. Por ello, hacemos un llamamiento al gobierno actual para que, en línea con las decisiones adoptadas anteriormente, aclare cuanto antes el futuro de las clases de natación. El aumento debe retirarse, para que la seguridad de nuestros niños no se ponga en peligro. Corresponde ahora al gobierno intervenir y mantener las clases de natación accesibles y asequibles para todos.
Aprender a nadar debe seguir siendo accesible para todos
Como padre y empresario del sector de la natación, siento una profunda responsabilidad por la seguridad de nuestros niños. Aprender a nadar no puede convertirse en un lujo, accesible solo para un grupo selecto de padres que aún pueden permitírselo. La seguridad de nuestros niños debe estar siempre en primer lugar, y esa seguridad empieza con la enseñanza de la natación.
Es hora de que tratemos la enseñanza de la natación por lo que realmente es: una necesidad vital esencial.
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