La Cámara Baja neerlandesa (Tweede Kamer) ha aprobado recientemente varias mociones de Michiel van Nispen (SP) y Mohammed Mohandis (PvdA) que afectan directamente al futuro de la seguridad acuática y la enseñanza de la natación en los Países Bajos. De este modo, temas como la natación escolar, el acceso a las clases de natación y la conservación de las piscinas vuelven a ocupar un lugar destacado en la agenda política.
Para la Nederlandse Stichting Water- & Zwemveiligheid (NSWZ) se trata de una evolución esperanzadora. Desde hace años venimos advirtiendo de la creciente desigualdad en las habilidades de natación y de la presión cada vez mayor sobre piscinas y escuelas de natación. Por eso, con nuestro plan de 10 puntos hemos elaborado una hoja de ruta para lograr mejoras estructurales. Las mociones aprobadas coinciden en gran medida con ese enfoque, pero también dejan ver dónde siguen existiendo lagunas.
Una urgencia social
Los Países Bajos son un país de agua. Desde canales y acequias hasta lagos recreativos y el Mar del Norte: el agua está en todas partes. Sin embargo, saber nadar dejó de ser algo evidente hace tiempo. Las cifras muestran que los niños de familias con rentas bajas tienen doce veces más probabilidades de no contar con un diploma de natación que los niños de grupos con ingresos más altos. Esa diferencia es enorme y aumenta el riesgo de accidentes y de ahogamiento.
Al mismo tiempo, vemos que cada vez más piscinas se encuentran bajo presión por los altos costes o el cierre. Los ayuntamientos batallan con la financiación, mientras que las escuelas de natación privadas afrontan cargas crecientes y a menudo no tienen acceso a subvenciones. El resultado es un mosaico de posibilidades, en el que el lugar donde naces determina si aprenderás a nadar de forma segura.
Precisamente para romper esa desigualdad son tan importantes las mociones de Van Nispen y Mohandis. Marcan el rumbo hacia una política de seguridad acuática más estructural y coinciden con el llamamiento de la NSWZ para que las clases de natación vuelvan a ser un servicio básico.
Natación escolar: no es nostalgia, es necesidad
La moción más comentada trata sobre el regreso de la natación escolar. En este caso, no se ha optado explícitamente por una reintroducción a la antigua usanza, sino por una variante inteligente basada en el estudio Schoolslag in perspectief.
Ese estudio demostró que la natación escolar puede reducir la desigualdad, siempre que se organice correctamente. La Cámara opta ahora por una combinación de dos escenarios:
Los niños sin diploma A en 4.º de primaria (groep 6) reciben clases de natación fuera del horario escolar, organizadas por los ayuntamientos.
Las escuelas organizan sesiones de natación para determinar qué niños aún no tienen diploma de natación.
Esto significa que llegamos de forma específica a los grupos vulnerables, sin necesidad de reformar todo el programa educativo. Para la NSWZ es un paso que encaja perfectamente con nuestra propuesta de un permiso legal para clases de natación: reservar tiempo y espacio de manera estructural para aprender a nadar, de modo que desaparezcan las barreras económicas u organizativas.
Así, la natación escolar no se convierte en una vuelta nostálgica al pasado, sino en un instrumento moderno para aumentar la igualdad de oportunidades.
Piscinas: el cimiento de la seguridad acuática
Una segunda moción importante pide al Gobierno que elabore un plan para mantener las piscinas públicas en manos públicas. Con ello se busca garantizar mejor la disponibilidad de agua para nadar.
Esto es esencial, porque sin suficientes piscinas cualquier plan carece de sentido. No obstante, la NSWZ advierte contra un enfoque unilateral: no solo los proveedores públicos, sino también los privados, resultan imprescindibles. En muchas regiones son ellos quienes imparten la mayor parte de las clases de natación. Su papel debe reconocerse y merecen unas reglas de juego equitativas, también en lo que respecta al acceso a subvenciones o al apoyo frente a los elevados costes de energía y alquiler.
Además, se pondrá en marcha un estudio sobre un deber municipal de garantizar piscinas. Esto podría aportar una salvaguarda estructural, pero también aquí es válido lo mismo: el diálogo con todos los proveedores reconocidos —públicos y privados— es crucial. Solo así podrá surgir a nivel local una oferta completa y justa.
Accesibilidad: que nadie se quede fuera
Otra moción aprobada establece que todos los ayuntamientos deben ofrecer clases de natación a los niños de familias con rentas bajas. Con ello se elimina un obstáculo importante.
Aun así, existe un riesgo: las ayudas municipales suelen estar fragmentadas y dependen de las prioridades locales. Los padres tienen que abrirse camino entre procedimientos complicados, y no todos los ayuntamientos ponen a disposición los mismos recursos.
Por eso la NSWZ aboga por la creación de un Fondo Nacional de Clases de Natación. Esto aportaría claridad, sencillez y seguridad. Así los padres sabrían siempre a qué atenerse, independientemente del municipio en el que vivan.
Dónde se quedan cortas las mociones
Aunque las mociones aprobadas suponen un paso importante hacia adelante, quedan pendientes cuestiones imprescindibles para una política completa de seguridad acuática. Nuestro plan de 10 puntos señala de forma explícita:
La calidad de la enseñanza de la natación: los niños no solo deben aprender los ejercicios del diploma, sino también prepararse de verdad para situaciones imprevistas, por ejemplo en aguas abiertas.
La escasez de monitores de natación: sin suficientes profesionales, cualquier política se desmorona. Invertir en formación, remuneración y reconocimiento es imprescindible.
El control del aumento de costes para las escuelas de natación privadas: las cargas crecientes amenazan con hacer inasequibles las clases de natación.
Un diálogo estructural: los ayuntamientos deben tener la obligación de dialogar con todos los proveedores reconocidos, para que la colaboración no quede al libre albedrío.
Conclusión: un paso adelante, pero aún insuficiente
Las mociones aprobadas de Van Nispen y Mohandis marcan un punto de inflexión: la seguridad acuática vuelve a estar en primer plano en La Haya. Eso es una ganancia. Pero es apenas el comienzo.
Con el plan de 10 puntos de la NSWZ existe una hoja de ruta integral que aborda la desigualdad, garantiza la calidad y refuerza la colaboración entre proveedores públicos y privados. Solo teniendo en cuenta esa amplitud podremos garantizar que todos los niños de los Países Bajos aprendan a nadar de forma segura.
La política ha abierto ahora la primera puerta. Nos corresponde a todos —Gobierno, ayuntamientos, escuelas y proveedores de natación— cruzarla juntos.
🔗 El plan de 10 puntos de la NSWZ completo puede consultarse en: nswz.nl/10puntenplan
¿Y tú qué opinas? ¿Son suficientes las mociones aprobadas, o el siguiente paso es un Fondo Nacional de Clases de Natación y un permiso legal para clases de natación? Comparte tu opinión más abajo.
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